Neurociencias de la Conducta Humana
- Natalia Di Domenico

- 6 ene
- 4 Min. de lectura
Comprender cómo y por qué actuamos en la vida cotidiana, el trabajo y los vínculos
Este blog nace de una pregunta tan simple como incómoda:
¿por qué actuamos como actuamos, incluso cuando sabemos que podríamos hacerlo
distinto?
No se trata de falta de información ni de voluntad. Muchas veces entendemos qué sería mejor hacer, pero aun así repetimos respuestas, decisiones y conductas que no nos benefician. Y eso no ocurre por casualidad.
Las neurociencias de la conducta humana nos permiten abordar esta pregunta sin caer en explicaciones simplistas ni en miradas que responsabilizan exclusivamente al individuo. Aquí no se busca etiquetar, patologizar ni reducir la conducta a “rasgos personales”. El objetivo es comprender qué nos pasa en la vida cotidiana, en el trabajo y en los vínculos que habitamos, y cómo ciertos patrones de acción van dejando marcas en nuestra historia personal y profesional.
Este espacio está pensado para quienes quieren entender su comportamiento —y el de los demás— desde una mirada científica, humana y profundamente contextual.
¿De qué hablamos cuando hablamos de conducta?
Para avanzar, es necesario aclarar qué entendemos por conducta.
B. F. Skinner, una de las figuras centrales en el estudio del comportamiento humano, lo planteó de forma clara y directa:
la conducta es aquello que un organismo hace.
Más adelante amplió esta idea al señalar que la conducta es una función de la historia de interacciones entre el organismo y su ambiente.
Desde esta perspectiva, la conducta:
• es una acción observable
• no es una intención
• no es una emoción en sí misma
• y no puede explicarse apelando únicamente a factores internos aislados
La conducta siempre ocurre en relación con un contexto. No existe conducta fuera de una situación concreta.
Conducta y cerebro: una mirada neurocientífica
El aporte de las neurociencias permitió profundizar esta comprensión. Eric Kandel, premio Nobel y referente en la integración entre cerebro y comportamiento, sostiene que la conducta es la expresión observable de procesos neuronales moldeados por la experiencia.
Esto introduce un punto clave:
lo que hacemos refleja aprendizaje, plasticidad neuronal y repetición.
Las conductas no aparecen de manera azarosa. Se construyen con el tiempo, se refuerzan en determinados contextos y se sostienen porque, en algún momento, resultaron funcionales. Incluso aquellas que hoy generan malestar tuvieron, en algún punto, un sentido adaptativo.
La conducta como fenómeno biopsicosocial
Antonio Damasio aporta una mirada integradora al señalar que la conducta surge de la interacción entre procesos cognitivos, emocionales y corporales, siempre en un contexto determinado.
Desde este enfoque, el ser humano no puede comprenderse de forma fragmentada. Somos seres biopsicosociales, y nuestra manera de actuar es el resultado de múltiples niveles que interactúan de manera constante.
Por eso:
• la conducta no es aleatoria
• se organiza en patrones
• cambia según el contexto
• y no define a la persona, sino su modo de relacionarse con el entorno
Conducta y contexto: una relación inseparable
No hay conducta sin situación.
No hay explicación válida si se aísla al individuo del campo en el que actúa.
Skinner lo expresó con claridad al afirmar que la conducta solo puede comprenderse en relación con las contingencias ambientales que la mantienen.
Esto implica reconocer que:
• hay entornos que refuerzan ciertas conductas
• contextos que las inhiben
• y sistemas —familiares, laborales, sociales— que moldean patrones de acción de forma persistente
Muchas veces, aquello que interpretamos como un problema personal es, en realidad, la consecuencia de contextos que empujan a actuar de determinada manera.
Neurociencias de la conducta e incertidumbre
Desde las neurociencias contemporáneas, autores como Karl Friston proponen una idea central:
el cerebro busca constantemente reducir la incertidumbre.
Para hacerlo, ajusta conductas que le permiten:
• minimizar el error
• reducir el miedo
• sostener cierto nivel de previsibilidad
Por eso tiende a:
• repetir conductas conocidas
• volver a situaciones ya vividas
• sostener patrones incluso cuando dejaron de ser funcionales
Muchas conductas persisten no porque sean las mejores, sino porque son las más previsibles y menos costosas a nivel mental y emocional.
El enfoque de este espacio
Desde las neurociencias de la conducta humana entendemos que la conducta emerge de la interacción entre procesos neuronales y contextos específicos. El cerebro no actúa en el vacío: responde, se adapta y se reorganiza en función de las condiciones ambientales, sociales y vinculares en las que la persona se encuentra.
Este blog es un espacio de reflexión, comprensión y aprendizaje.
Un espacio para:
• entender cómo funcionamos
• cuestionar estructuras aprendidas
• observar patrones sin juzgarlos
• reconocer qué contextos influyen en nuestra manera de actuar
No es un espacio clínico.
No es un espacio terapéutico.
Es un espacio de aprendizaje orientado a comprender el comportamiento humano en la vida cotidiana, en el trabajo y en los vínculos.
Para cerrar: entender antes de cambiar
Muchas veces intentamos cambiar conductas sin comprenderlas.
Nos exigimos respuestas distintas en los mismos contextos, bajo las mismas presiones y con los mismos estímulos.
Las neurociencias de la conducta humana invitan a detenerse antes de juzgarse. A observar qué contextos estamos habitando, qué patrones se repiten y qué función cumplen hoy nuestras conductas, aun cuando ya no nos representen.
Porque la conducta no nos define, pero deja huellas.
Y comprender esas huellas suele ser el primer paso para empezar a transformarlas.
Sobre mí
Soy Natalia Di Doménico, Psicoanalista y Licenciada en Psicología Organizacional, con formación avanzada en neurociencias organizacionales.
Trabajo integrando la comprensión profunda de la subjetividad con el análisis de los contextos laborales, sociales y vinculares en los que las personas desarrollan su conducta.
Desde Neuro conexiones, propongo una mirada que une neurociencia, conducta y contexto, entendiendo que no hay comportamiento sin entorno ni cambio posible sin comprensión.
Este blog es una extensión de ese enfoque:
un espacio para pensar cómo nos relacionamos, cómo trabajamos, cómo decidimos y cómo, muchas veces sin advertirlo, repetimos patrones que pueden ser revisados.
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